Cantigas de Cruz y Luna.

Cervera del río Alhama, una pequeña villa castellana donde cristianos, judíos y musulmanes conviven en secular armonía, envía sus mejores gentes a la campaña de las Navas de Tolosa. Les acompaña la dulce Zahara, arrastrada contra su voluntad a una aventura donde, para sobrevivir, habrá de ser más fuerte que los más intrépidos cruzados.

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La novela

La novela
Una historia de aventuras en Cervera del río Alhama, una perspectiva nunca vista de las Navas de Tolosa
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lunes, 1 de agosto de 2011

Las armas medievales C - D

Continuamos con las armas ofensivas de la edad media.

Cachetero
- Cuchillo corto y ancho de punta muy aguda, que tiene sobre el puño un apoyo para el dedo pulgar.
Canivete- Cuchillo pequeño que se llevaba en la misma vaina que la daga.
Chuzo- Palo armado con una punta aguda de hierro.
Cimitarra- Sable curvo y de punta aguda.
Cinquedea- O lengua de buey. Cuchillo o espada corta de hoja muy ancha (del italiano: cinco dedos).
Clava- Porra de madera.
Clava ferrada- Clava reforzada con clavos de hierro.
Corcesca- Especie de alabarda con asta más larga y que tenía en la base del hierro dos aletas afiladas para cortar las riendas de la caballería.
Corchete- Horquilla de hierro con mango largo y a veces con una punta en el centro, empleada para derribar a los jinetes.
Corta riendas- Cruceta de la lanza. Se afilaba para realizar el trabajo que su nombre indica.
Cortadillo- Arma de asta corta con una cabeza ferrada rematada por una punta de sección cuadrada. También llamado godenart o goedendag ("buenos días").
Cortel- Cotiell, coilltell, coltell, y otros modos. Puñal de hoja ancha, semejante al actual cuchillo ancho de carnicero. Podía tener escotaduras en el recazo para afirmar el dedo por encima de la guarnición.
Cuadrillo- Dardo de ballesta de sección cuadrada o de punta cuadrada.
Cuchillo- Arma blanca, corta, de una sola mano.
Cuchillo de arzón- El cuchillo que se llevaba fijo al arzón de la montura.
Cuchillo de brecha- Archa.
Daga- Arma blanca, de hoja más corta que la espada y con guarnición para cubrir el puño.
Dalle- Dalla o guadaña. Se confunde con la bisarma.
Dardo- Nombre español del cinquedea.
Dardo- Nombre genérico de toda arma que se arroja con la mano.
Desjarretadera- Media luna de hierro, afilada, que puesta en el extremo de una vara sirve para desjarretar a los toros. También utilizada como arma contra la caballería.
Destral- Hacha de una mano.
Dolón- Estoque o puñal oculto en un bastón. De dolo: Engaño, fraude, simulación.

jueves, 28 de julio de 2011

Las armas medievales - A-B

Del nunca bien ponderado "Glosario de voces de Armería" de Enrique de Leguina, -más algunas otras de aportación personal- he dispuesto cuantas armas medievales conozco (y alguna que no) ordenadas por orden alfabético, tratando de evitar repeticiones y sinónimos (existen decenas de formas diferentes de llamar a la espada).
Con el objetivo añadido de dar a conocer el nombre español de algunas armas más conocidas por su nombre foráneo que por el suyo propio en castellano.
Solo he considerado las armas ofensivas -obviando las defensivas, navales y de asedio- empleadas durante la edad media y siglos vecinos.
Como es seguro que algunas faltan y en otras habré errado, agradeceré cualquier aportación a este glosario y las correcciones que fueren necesarias.
Sin más, empezaremos con la relación de armas, letras A y B.

Abrojo-Pieza en hierro con cuatro puntas dispuestas en pirámide que, caiga como caiga, siempre muestra una de ella en alto. Utilizada contra caballería. También se utilizaron abrojos piramidales de madera
Alabarda- Arma enastada con la cabeza armada con una punta de lanza, una hoja de hacha por un lado, y una punza o gancho más pequeño por el otro
Alarica- Asta larga con punta de tres filos
Alcón- Arma de asta de dos manos empleada por la infantería contra caballería. Como un hacha de armas con un pico curvo en el peto opuesto.
Almadana o Almadena- Porra o mazo pesado de hierro.
Angón- Chuzo largo de hierro y agarre de madera con punta dotada de arpones
Archa- Arma de asta, con la punta como un cuchillo ancho, de un solo filo
Arco- Arma hecha de madera u otra materia elástica, sujeta por los extremos con una cuerda que sirve para disparar flechas.
Arma de arzón- Voz genérica. Cualquiera que llevara el caballero como segunda arma fijada al arzón de su montura
Azagaya- Lanza corta arrojadiza
Azcona- Chuzo. Palo armado con una punta de hierro
Azote de armas o Mayal de armas- Consistía en dos bastones gruesos de madera unidos entre sí por una cadena corta. El más largo sirve de agarre y el corto está reforzado con hierros o púas para golpear con él
Ballesta- Arma utilizada para arrojar saetas, compuesta de arco y cuerpo. Más lenta y de menos alcance que el arco, pero de tiro más potente y más sencilla de emplear.
Barazano- Cuchillo ancho de un palmo de largo
Beldana- O beidana. Arma de una mano de hoja curva y un solo filo, más ancha en el extremo y sin punta.
Bidente- Asta con cuchilla de media luna en su extremo. Usado contra caballería
Bisarma- Arma de asta contra caballería, con cuchilla en forma de hoz y rematada por una punta
Bordona- Lanza ranurada y hueca que se usaba en los torneos
Botavante-Vara larga armada a modo de chuzo utilizada por los marineros en los abordajes
Broncha- Cuchillo muy ancho
Buglosa- Daga corta y ancha
Buido- Puñal de tres o cuatro filos vaciados
Buja- O Guja. Archa armada con púas en el contra filo.


jueves, 4 de junio de 2009

Las armas en la edad media. I - la espada

De la infinidad de armas empleadas en la edad media, la principal y más conocida es, sin lugar a dudas, la espada. El arma medieval por antonomasia, la más eficaz y mortífera, propiedad de reyes e hidalgos.

Una buena espada, como arma noble que era, resultaba cara, muy cara, extremadamente cara –podía llegar a costar trescientos reales de plata, lo que vendría a ser algo así como el sueldo de 30 años de un menestral – de manera que las buenas espadas eran armas reservadas a los muy ricos. Los hidalgos más modestos habían de conformarse con espadas algo más económicas, pero aún así fuera del alcance de quien no dispusiera de rentas suficientes.

La espada era una perfecta obra de arte fruto del desarrollo tecnológico de la época y el espadero un profesional siempre distinguido y considerado en la sociedad medieval. Prueba de la importancia de estos maestros, son los nombres de afamados espaderos vizcaínos que han llegado hasta nosotros, como Pedro de Zamudio, Domingo de Azcoitia, Martín de Mántulis o Juan de Olagorta, entre muchos otros. Estos eran los encargados de conseguir los diferentes temples que se exigían para cada sección de la hoja: el cuerpo del arma había de ser flexible y resistente, las líneas de corte, afiladas en ángulo obtuso, debían alcanzar durante el templado la fortaleza necesaria para cortar en el golpe pero sin que resultaran demasiado frágiles, para evitar mellados y roturas; la punta, al fin, debía alcanzar la máxima dureza y rigidez para conseguir en ella un afilado extremo y la resistencia necesaria para hendir una cota de malla o atravesar el hueso.

También se construyeron espadas más económicas, destinadas el equipamiento de ejército regulares y hombres de armas de los señores, que si bien no alcanzaban la calidad de las anteriores, sabían mantener sus cualidades de peso y efectividad, aunque fueran menos resistentes y perdieran con mayor rapidez el corte o la punta.

Estas maravillas de la ingeniería medieval se engarzaba en una empuñadura que no solo debía servir para asir la espada. La cruz defendía la mano que la blandía, el pomo prestaba apoyo al agarre y compensaba el peso del acero, equilibrando el peso del arma a unos cuatro dedos de la guarda, y ambos -pomo y arriaz- resultaban unas muy eficaces armas de impacto, capaces de destrozar la cara de cualquier oponente.

Las espadas que esgrimían los Leguizamón, Basurto o Arbolancha a finales del siglo XV, bien podían ser las contundentes espadas de mano y media o bastardas, de más de un metro de largo y entre un kilo trescientos gramos y los dos kilos de peso, o los más modernos y ligeros estoques, diseñados para reventar las anillas de las cotas de mallas y penetrar entre las placas de las corazas, que sólo raramente alcanzaban el kilogramo.

Un mito bastante extendido es el de la abundancia de estas armas en batalla. Esto es del todo falso. Como hemos dicho anteriormente, una espada era arma muy cara, solo al alcance de caballeros o soldados profesionales, salvo que consiguieran rapiñársela a algún enemigo caído y ocultársela a su patrón. Además, para que fuera realmente todo lo efectiva que podía llegar a ser, se necesitaba un largo y complejo entrenamiento. Por todo ello, los más de la tropa se armaban para la batalla con otro tipo de armas mucho más baratas, de manejo menos complicado e igualmente de eficaces, como hachas, garrotes, martillos, lanzas y alabardas, sobre las que hablaremos algo más adelante.

Besamanos a Fernando V por los vizcainos en 1476

Besamanos a Fernando V por los vizcainos en 1476
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Bilbao en el siglo XV

Bilbao en el siglo XV
Así se supone que podía ser Bilbao a finales de la Edad Media

Casa torre de Etxaburu (fotografía de Txemi Ciria Uriarte)

Casa torre de Etxaburu (fotografía de Txemi Ciria Uriarte)
La casa, origen del linaje, razón de ser de los bandos

Espada de mano y media, también llamada espada bastarda - 1416

Espada de mano y media, también llamada espada bastarda - 1416
Armas de lujo para los privilegiados de la tierra

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