Cantigas de Cruz y Luna.

Cervera del río Alhama, una pequeña villa castellana donde cristianos, judíos y musulmanes conviven en secular armonía, envía sus mejores gentes a la campaña de las Navas de Tolosa. Les acompaña la dulce Zahara, arrastrada contra su voluntad a una aventura donde, para sobrevivir, habrá de ser más fuerte que los más intrépidos cruzados.

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La novela

La novela
Una historia de aventuras en Cervera del río Alhama, una perspectiva nunca vista de las Navas de Tolosa

miércoles, 3 de agosto de 2011

Las armas medievales, de la R hasta el final


Con esta entrada, terminamos -de momento- la lista de las armas más empleadas en la Europa medieval.
Rallón- Arma arrojadiza con hierro ancho en forma de escoplo. También dardo de ballesta con ese tipo de punta plana, ancha y sin punta.
Rompemallas- Puñal redondo, a modo de lezna, utilizado para penetrar la cota de mallas o reventar sus anillos
Ronca- Arma de asta con punta aguda y dos aletas curvadas hacia atrás. Contra caballería.
Roncona- Ronca.
Roquete- Punta de lanza de torneo, terminada en tres o cuatro punta pequeñas para hacer presa en el escudo o armadura del contrario.
Runa- Tipo de venablo muy ancho en la parte superior.
Sable- Arma de acero curvo de un solo filo y punta.
Saeta- Arma arrojadiza, compuesta de una varilla con punta de hierro y estabilizadores en la parte porterior. Sus diferentes tipos se lanzaban con arco, ballesta y con la mano.
Saetón- Lance o proyectil de caza para ballesta, largo y con casquillo de hierro, que lleva a un tercio de su longitud un travesaño con el fin de que al herir a la presa esta no pueda introducirse en su madriguera.
Sargenta- La alabarda que portaba el sargento de armas.
Scorpio- O escorpión. Se llamaba así a las saetas y dardos envenenados.
Scrama- Cuchillo de desafío germano. De un solo filo, espiga larga y vaciados.
Segur- Hacha.
Segurón- Hacha grande.
Serranil- Un tipo de cuchillo.
Taján- Gumía.
Tortón- Vara arrojadiza de madera afilada, con la punta endurecida al fuego.
Tragacete- Venablo moro.
Trágula- O trágulo. Garfio que se lanzaba atado a una cuerda para derribar a los defensores de una muralla.
Tranchete- Arma blanca ofensiva, corta y enastada con la hoja curva y afilada por el interior. También cimitarra.
Tríbulos- Abrojos.
Tridente- Lanza o chuzo de tres puntas.
Trifaz- Dardo con hierro de tres filos y asta larga.
Trude- Desjarretadora. Asta armada con un hierro en forma de luna.
Venablo- Arma de asta arrojadiza. Podía tener el asta de madera o ser de hierro en su totalidad.
Verduguillo- Puñal de tamaño pequeño o medio, y hoja fina de sección cuadrada con bordes cortantes.
Viña- Estaca pequeña y aguzada, que se planta en tierra para dificultar el paso a la caballería.
Vira- Saeta pequeña de punta aguda. A veces se lanzaban a mano.
Viratón- Saeta delgada de punta muy aguda más grande que la vira.
Virote- Saeta de ballesta guarnecida con un casquillo fuerte.
Visarma- Bisarma.

martes, 2 de agosto de 2011

Las armas blancas medievales, de la M a la P


Machete- Cuchillo grande y terciado, normalmente de un solo filo.
Maleolo- Dardo incendiario.
Mandoble- Espada de hoja ancha y larga para emplear las dos manos.
Mangual- Látigo de armas
Mano- Peso de hierro fijado a la lanza mediante un cabo que se utilizaba para trabar con él al enemigo. Se pueden ver explicaciones de su manejo en la pag. 86 del Flos duellatorum.
Mañeta- Porra o maza de mango largo
Marrazo- Hacha de mango largo y doble filo.
Martillo de armas- O martillo de guerra. Arma de arzón, se componía de un mango de madera reforzada en hierro o todo de hierro rematada por un martillo con la mesa plana o provista de dientes, con una punta recta o curva opuesta a la mesa y muchas veces rematado por otra punta que servía para estoquear.
Mayal de armas- O azote de armas. Dos bastones gruesos de madera unidos entre sí por una cadena corta. El más largo sirve de agarre y el corto está reforzado con hierros u púas para golpear con él.
Maza- Arma con mango guarnecido de hierro, o toda de hierro, terminada por una cabeza más gruesa
Maza Barreada- La que tenía en su cabeza o nudo hojas o aristas salientes llamadas navajas.
Maza de armas- Arma de arzón. Maza con mango de hierro.
Maza plomada- Con la cabeza lastrada con plomo.
Misericordia- Cualquier puñal o daga, larga y fina, utilizada por los caballeros para dar el golpe de gracia.
Mitrora- Cuchillo curvo de tres filos.
Montante- Espadón de dos manos.
Palanca- Mayal
Palomero- Dardo de ballesta largo, armado con una virola de hierro.
Partesana- Fala. Lanza de moharra ancha y dotada de aletas en la base del hierro.
Pica- Lanza de infanteria con hierro de dos filos.
Pico de cuervo- Martillo de armas con un pico curvo opuesto a la mesa.
Pisto- Cortell. Espada corta a medio camino entre la espada y la daga.
Pistoresa- Arma corta de acero, a modo de puñal.
Plantón- Voz genérica. Cualquier arma de asta.
Podón- Honcejo. Bisarma.
Porra- Maza.
Puntal- Arma de asta con hierro en forma de hoja de olivo.
Puñal- Arma ofensiva, más corta que la daga, que hiere de punta.
Puñal de orejas- El que tiene dividida la cabeza del pomo en dos anchas alas circulares para apoyar el pulgar entre ellas.

Las armas medievales de la E a la L

Continuamos con la relación de armas empleadas en la edad media:


Engorra- O engorro. Cada uno de los arpones de las saetas y dardos.
Escarana- Alfanje.
Espada- Arma blanca de acero. Larga, recta, aguda y cortante, con guarnición y empuñadura.
Espetón- Lanza larga, de punta ancha y aguda.
Estilete- Puñal de hoja aguda, delgada y triangular.
Estoque- Espada diseñada para herir con la punta.
Fachón- Hacha grande.
Fala- Partesana. Lanza de hoja ancha con prolongaciones laterales a modo de pequeñas aletas.
Fauchar- Cuchillo de brecha.
Ferrada- Maza con refuerzos de hierro.
Focino- Vara con uno de sus extremos armado con un hierro de punta y gancho. Utilizado en duelos y combate entre caballeros protegidos con armadura completa.
Forcina- Horcón. Arma de hierro con forma de horquilla.
Framea- Arma arrojadiza y de esgrima, compuesta de un asta y un hierro corto, poco ancho y muy acerado.
Francisca- Hacha de guerra de los francos, con la hoja en ángulo recto respecto al astil.
Gabesina- Lanza para los torneos.
Garro- Dardo que se lanzaba con la mano.
Garrocha- Vara larga y delgada que tenía en su extremo un hierro con arponcillo para que agarre.
Gorguz- Venablo o lanza corta.
Hacha de armas- Arma de arzón. De hoja corta con martillo o púa opuestos y muchas veces rematada con una púa o rejón.
Hacha de petos- Hacha de guerra enastada de dos manos, con un peto de corte (hacha) y otro con mesa de martillo. Solía rematarse en una punta de chuzo.
Honcejo- U hocino. Arma enastada corta y curva, de dos filos. Similar a la bisarma.
Honda- Tira de cuero, o trenza de lana, cáñamo, esparto u otra materia semejante, para tirar piedras con violencia
Horcón de guerra- Arma de asta con dos grandes puntas. Bidente
Jabalina- Lanza arrojadiza, corta y fuerte.
Jara- Dardo de madera endurecida al fuego o armado con poco hierro que se lanzaba a mano.
Jese- Dardo de un codo de largo y punta muy aguda
Jostrado- Virote guarnecido con un hierro de cabeza redonda, como las lanzas de justa.
Lanza- En esencia, un asta armada con una punta de hierro
Látigo de guerra- Mangual. Bola de hierro, con o sin púas, fijada a un mango de hierro o maderra ferrada mediante una cadena corta. El mango se recubría con cuero para facilitar su agarre.
Lengua de buey- Lanza con la punta muy ancha.
Lengua de buey- Daga cinquedea.
Librilla- Honda
Lucerna- Martillo de Lucerna. Arma de asta de dos manos, con escudete para protección de las manos, martillo, pico de cuervo en la mesa opuesta y rematado por una punta para estoquear.

lunes, 1 de agosto de 2011

Las armas medievales C - D

Continuamos con las armas ofensivas de la edad media.

Cachetero
- Cuchillo corto y ancho de punta muy aguda, que tiene sobre el puño un apoyo para el dedo pulgar.
Canivete- Cuchillo pequeño que se llevaba en la misma vaina que la daga.
Chuzo- Palo armado con una punta aguda de hierro.
Cimitarra- Sable curvo y de punta aguda.
Cinquedea- O lengua de buey. Cuchillo o espada corta de hoja muy ancha (del italiano: cinco dedos).
Clava- Porra de madera.
Clava ferrada- Clava reforzada con clavos de hierro.
Corcesca- Especie de alabarda con asta más larga y que tenía en la base del hierro dos aletas afiladas para cortar las riendas de la caballería.
Corchete- Horquilla de hierro con mango largo y a veces con una punta en el centro, empleada para derribar a los jinetes.
Corta riendas- Cruceta de la lanza. Se afilaba para realizar el trabajo que su nombre indica.
Cortadillo- Arma de asta corta con una cabeza ferrada rematada por una punta de sección cuadrada. También llamado godenart o goedendag ("buenos días").
Cortel- Cotiell, coilltell, coltell, y otros modos. Puñal de hoja ancha, semejante al actual cuchillo ancho de carnicero. Podía tener escotaduras en el recazo para afirmar el dedo por encima de la guarnición.
Cuadrillo- Dardo de ballesta de sección cuadrada o de punta cuadrada.
Cuchillo- Arma blanca, corta, de una sola mano.
Cuchillo de arzón- El cuchillo que se llevaba fijo al arzón de la montura.
Cuchillo de brecha- Archa.
Daga- Arma blanca, de hoja más corta que la espada y con guarnición para cubrir el puño.
Dalle- Dalla o guadaña. Se confunde con la bisarma.
Dardo- Nombre español del cinquedea.
Dardo- Nombre genérico de toda arma que se arroja con la mano.
Desjarretadera- Media luna de hierro, afilada, que puesta en el extremo de una vara sirve para desjarretar a los toros. También utilizada como arma contra la caballería.
Destral- Hacha de una mano.
Dolón- Estoque o puñal oculto en un bastón. De dolo: Engaño, fraude, simulación.

jueves, 28 de julio de 2011

Las armas medievales - A-B

Del nunca bien ponderado "Glosario de voces de Armería" de Enrique de Leguina, -más algunas otras de aportación personal- he dispuesto cuantas armas medievales conozco (y alguna que no) ordenadas por orden alfabético, tratando de evitar repeticiones y sinónimos (existen decenas de formas diferentes de llamar a la espada).
Con el objetivo añadido de dar a conocer el nombre español de algunas armas más conocidas por su nombre foráneo que por el suyo propio en castellano.
Solo he considerado las armas ofensivas -obviando las defensivas, navales y de asedio- empleadas durante la edad media y siglos vecinos.
Como es seguro que algunas faltan y en otras habré errado, agradeceré cualquier aportación a este glosario y las correcciones que fueren necesarias.
Sin más, empezaremos con la relación de armas, letras A y B.

Abrojo-Pieza en hierro con cuatro puntas dispuestas en pirámide que, caiga como caiga, siempre muestra una de ella en alto. Utilizada contra caballería. También se utilizaron abrojos piramidales de madera
Alabarda- Arma enastada con la cabeza armada con una punta de lanza, una hoja de hacha por un lado, y una punza o gancho más pequeño por el otro
Alarica- Asta larga con punta de tres filos
Alcón- Arma de asta de dos manos empleada por la infantería contra caballería. Como un hacha de armas con un pico curvo en el peto opuesto.
Almadana o Almadena- Porra o mazo pesado de hierro.
Angón- Chuzo largo de hierro y agarre de madera con punta dotada de arpones
Archa- Arma de asta, con la punta como un cuchillo ancho, de un solo filo
Arco- Arma hecha de madera u otra materia elástica, sujeta por los extremos con una cuerda que sirve para disparar flechas.
Arma de arzón- Voz genérica. Cualquiera que llevara el caballero como segunda arma fijada al arzón de su montura
Azagaya- Lanza corta arrojadiza
Azcona- Chuzo. Palo armado con una punta de hierro
Azote de armas o Mayal de armas- Consistía en dos bastones gruesos de madera unidos entre sí por una cadena corta. El más largo sirve de agarre y el corto está reforzado con hierros o púas para golpear con él
Ballesta- Arma utilizada para arrojar saetas, compuesta de arco y cuerpo. Más lenta y de menos alcance que el arco, pero de tiro más potente y más sencilla de emplear.
Barazano- Cuchillo ancho de un palmo de largo
Beldana- O beidana. Arma de una mano de hoja curva y un solo filo, más ancha en el extremo y sin punta.
Bidente- Asta con cuchilla de media luna en su extremo. Usado contra caballería
Bisarma- Arma de asta contra caballería, con cuchilla en forma de hoz y rematada por una punta
Bordona- Lanza ranurada y hueca que se usaba en los torneos
Botavante-Vara larga armada a modo de chuzo utilizada por los marineros en los abordajes
Broncha- Cuchillo muy ancho
Buglosa- Daga corta y ancha
Buido- Puñal de tres o cuatro filos vaciados
Buja- O Guja. Archa armada con púas en el contra filo.


jueves, 21 de julio de 2011

Desmitificando al caballero medieval

El caballero medieval es sobre todo un símbolo. Héroe noble, de brillante armadura, que despliega al viento banderas de brillantes colores para luchar, espada en mano, en socorro del débil, la viuda o el huérfano. Pero la realidad es mucho más compleja, y la verdad del caballero mucho menos romántica. Lo lamento, pero creo que es hora de ir abriendo los ojos y afrontar de una vez por todas la cruda realidad.

La imagen que hoy en día tenemos del caballero medieval es totalmente falsa, fruto de tres grandes mentiras:

La primera mentira nace precisamente en la edad media, cuando caballeros e hidalgos eran quienes dirigían la sociedad. En una época en la que la cultura estaba en manos de una pequeña minoría, cuando solo el clero y los individuos pertenecientes a las clases altas sabía leer. A ellos estaban destinados los escritos y crónicas, y por lo tanto, los autores se cuidaban muy mucho de escribir algo que pudiera ofenderles. El cronista y el juglar trataban de redactar sus historias y escritos de la manera en que más podrían agradar a quien había de pagárselas: el rey o sus caballeros. Una novela que no dejara en buen lugar a los caballeros simplemente no tendría ninguna venta. Esto nos lleva a una imagen idealizada del caballero medieval, fiel hasta la muerte a su rey y sus principios de honor, lealtad y ayuda al necesitado.

La realidad era muy diferente. Para un noble, la plebe simplemente no existía, y si existía valía mucho menos que el ganado que apacentaba. Labriegos, collazos y siervos eran de su propiedad y disponía de ellos como mejor le convenía. Sobre las relaciones con su rey… solo tenemos que leer por encima cualquier crónica medieval para encontrar luchas palaciegas, cambios de vasallaje y todo tipo de ajustes políticos en función de los intereses del momento. En cuanto al honor, baste indicar que, cuando lo nombraban, se referían al honor medieval, no a lo que hoy llamamos honor. A día de hoy a nadie le parecería honorable el tomar al asalto una población de pacíficos labriegos para saquearla, o asaltar a un conde vecino para cobrar rescate por él y repartir luego lo conseguido con tu monarca. En cambio, en el cantar del mío Cid se narran estos hechos como demostraciones de la valía y honor del bueno de Rodrigo.

La segunda mentira que nos ciega ante la verdad de la caballería es fruto de la mercadotecnia del entretenimiento, tanto europeo como estadounidense. Me refiero a las películas y novelas ambientadas en la edad media. Reconozcamos que es mucho más vendible un caballero limpio, justo y amable con las damas, que un energúmeno que solo se lavaba cuando le pillaba la lluvia en descampado, que tenía las mujeres como botín de guerra y que, cuando cabalgaba “en defensa” de las tierras de su señor, capturaba cuantos prisioneros pudiera para luego venderlos como esclavos a su vuelta. Y esto no solo era cuando asaltaban tierras musulmanas, que lo mismo hacían con la gente de los reinos cristianos vecinos.

Por último, la tercera mentira somos nosotros mismos, nuestra búsqueda de comodidad y nuestro empeño en rechazar todo aquello que nos obligue a pensar o nos inquiete, incluso la propia verdad. Para el urbanita del siglo XXI, es más cómodo el considerar que nuestros antepasados eran cristianos honorables, justos y valientes, no como los malvados sarracenos o los implacables y sucios vikingos. Es mucho más fácil sentirse parte de una comunidad, nación o patria, si imaginamos a quienes la formaron como seres libres de bajas pasiones, arrebatados por un impulso divino y guiados por los más altos ideales patrios y divinos. En mucho más tranquilizador ver a Alfonso VIII como el valeroso rey cristiano, vencedor del sarraceno invasor en las Navas de Tolosa, que como el monarca castellano que mandó cortar pies y manos a Dominguejo -un pobre criado capaz de arriesgar su vida por servirle y que le entregó el castillo de Zurita- simplemente por que no se fiaba mucho de él.

Cruel conclusión: Tenemos una imagen totalmente distorsionada de los caballeros medievales, creada en la época moderna por los escritores románticos y los ideales caballerescos son, simplemente, una hermosa quimera. El caballero combatía, no por el honor, sino por el botín que obtenía en sus algaras y servía a su rey no por lealtad, sino a cambio de tierras, prebendas y protección.

lunes, 18 de julio de 2011

Sobre las batallas medievales y la guerra en la edad media (preámbulo).

Para empezar esta particular visión de la guerra en la edad media, solo decir que la imagen general de batalla medieval que tenemos la mayoría de nosotros, la forma en que nos imaginamos la guerra durante la edad media es, simplemente, falsa.

En los posts que seguirán a este preámbulo, trataré de ofrecer una imagen lo más ajustada posible a lo que considero fueron en realidad los ejércitos medievales desarrollando los cinco puntos que considero equivocados y que a continuación enumero:

Punto uno: durante toda la edad media las batallas campales fueron pocas, muy espaciadas y con pocos efectos prácticos. La guerra medieval consistía, básicamente, en escaramuzas de poca importancia pero mucho revuelo mediático.

Dos: es falso que las batallas medievales consistieran únicamente en un grupo indisciplinado de individuos frente a frente y dándose mandobles uno a otro hasta que uno de ellos caía. Esto es tan falso como la imagen del caballero medieval que no se podía levantar por sí solo si caía al suelo.

Tres: La cantidad de soldados involucrados en aquellas batallas es tan fantástica como parcial era la opinión del cronista que los reflejaba. Según las crónicas, moría más gente en una sola batalla que habitantes tenía Europa en aquellos momentos.

Cuatro: No es cierto que una batalla medieval consistiera básicamente en el choque de dos contingentes de caballería pesada. Los caballeros medievales, cubiertos con cota o armadura, podrían ser el corazón pero no eran la única arma del ejercito medieval, ni tan siquiera la principal.

Y cinco: El arma más utilizada en la batallas no era la espada, como erróneamente nos han hecho creer las películas de Hollywood y los retratos de los héroes que en ellas participaron. La espada era una herramienta cara, valiosa y escasa en aquellos años.

Intentaré desarrollar estas ideas paso a paso en sucesivos artículos. Hasta entonces, un saludo y encantado de oír vuestras ideas y sugerencias.

Besamanos a Fernando V por los vizcainos en 1476

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Bilbao en el siglo XV

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Así se supone que podía ser Bilbao a finales de la Edad Media

Casa torre de Etxaburu (fotografía de Txemi Ciria Uriarte)

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La casa, origen del linaje, razón de ser de los bandos

Espada de mano y media, también llamada espada bastarda - 1416

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Armas de lujo para los privilegiados de la tierra

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