Bienvenid@ este Blog, que pretende ser lugar de encuentro para todos los amantes de la edad media y sus gentes. Aquí hablaremos de cómo vivían, luchaban y morían aquellas gentes a las que toco vivir durante la edad media en esta Tierra Amarga.

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Tierra amarga, tierra de Banderizos

Este nuevo blog de Iñaki Uriarte -y de todos aquellos que quieran participar en él-, nace con el propósido de convertirse en un pequeño rincón donde exponer noticias, ideas y teorías sobre la edad media, los banderizos, sus luchas y su tiempo.
Un tablón donde colocar esos datos que los eruditos normalmente sobreentienden y que a mí personalmente, como simple aficionado, son los que realmente me interesan. Para mí, hablar de los Banderizos es conocer sus métodos de lucha, sus armas, la importancia que para aquellos hombres podía tener su cabalgadura. Es tratar de entender cómo vivían y qué comían, sus vestidos y sus casas, su tiempo y sus penurias.
Por eso trataremos de colgar anécdotas sobre las banderías, los nombres de los más violentos banderizos, sus peleas y las guerras en que participaron.

Sin miradas tendenciosas, con veracidad, pero también con la curiosidad de quien está vivo y con la ilusión de quien aún recuerda los cuentos escuchados en su niñez sobre guerreros armados de punta en blanco galopando hacia el enemigo sobre su caballo bridón.

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La novela

La novela
Una historia de aventuras, caballeros medievales y oscuros asesinos en serie

Y su trailer

viernes, 27 de noviembre de 2009

La caballería en la edad media. I - Caballería pesada

Al hilo de la última entrada, me gustaría reflejar, aunque solo sea ligeramente, las diferencias existentes entre la caballería pesada, tan en boga en los ejércitos europeos de la edad media, y la ligera, proveniente de los árabes. Empezaré por la caballería pesada, esa que de manera instintiva asociamos a la edad media y nuestros banderizos.
Durante siglos, el sistema de lucha de un caballero cristiano fue el impacto directo. En combate, se trataba de utilizar la enorme masa de sus caballos de batalla para derribar al enemigo o romper sus filas. No se buscaba evitar la lanza del enemigo, sino enfrentarse a ella y quebrarla. Esta caballería pesada medieval montaba a la brida: El caballero, armado de punta en blanco, es decir: con armadura completa de placas, se instalaba sobre un potente caballo, de gran peso y musculatura, que aportaba al conjunto su velocidad y enorme masa.
Para que el caballero pudiera aguantar el brutal impacto que suponía encontrarse con un adversario igualmente equipado necesitaba – lógicamente – una estructura sólida que le soportara. Para conseguirlo, empleaban una gran silla de montar armada sobre un pesado fuste reforzado en cuero y metal con un borrén trasero – el respaldo, podríamos decir – que se alzaba hasta por encima de los riñones para servir de apoyo en el momento del encontronazo, y un arzón delantero que le defendía por completo el vientre y las ingles, e incluso a veces buena parte de las piernas. Se equipaba al conjunto con estribos largos, terminados en pesadas cazoletas de metal, donde encajaba con firmeza un escarpe puntiagudo armado con unas espuelas desmesuradas. Tanto la montura como los estribos estaban concebidos para cabalgar con las piernas extendidas y enfrentarse así con más rigidez y estabilidad al choque.
La silla se fijaba al cuerpo del caballo con tres cinchas: una ventral, que la sujetaba al cuerpo del caballo; una pectoral que abrazaba la parte delantera del animal e impedía que silla y caballero retrocedieran sobre los lomos del caballo; y una posterior que envolvía las ancas del bruto y aumentaba la estabilidad del conjunto, a la vez que impedía que el caballo se lanzara a un galope desbocado con su rígido jinete encima.
Esos formidables bridones (caballos que se montan a la brida, o que se dirigen con las bridas) eran animales admirados y deseados. Y muy costosos. Cuenta nuestro cronista preferido que, en Medina, un judío ofreció mil reales de plata por el caballo “Palomo” que montaba Lope de Valpuesta, hijo bastardo de Lope García. (Recordemos que el sueldo de un profesional bien valorado en la época podía rondar los 10 reales de plata al año)
Cuando se entraba en batalla, se lanzaban en primer lugar unas flechas pesadas en tiro curvo (para que cayeran luego en vertical sobre el enemigo), armadas con grandes puntas arponadas, cuya función primordial era inutilizar los caballos. Estaban diseñadas para penetrar en las grupas y cuello del caballo, de donde no podrían extraerse sin causar graves heridas e incrustadas en los músculos impedirles moverse con libertad. Para preservar la enorme inversión que suponía uno de estos caballos, se les protegía de estas y otras armas con la barda: una armadura de hierro o cuero curtido de vaca que, en diferentes piezas, cubría ancas, cuello y testuz del animal.
Con la sobrevesta para cubrir y vestir la armadura del hombre y la gualdrapa para el animal, y mostrando ambas las armas del caballero, completamos el cuadro que habría de formar este conjunto, poderoso y lento (relativamente hablando claro), que era la unidad de caballería pesada.

viernes, 6 de noviembre de 2009

La Lanza como unidad militar medieval

En la época en la que transcurren nuestras guerras banderizas, era de uso común el que los reyes exigieran a sus nobles el aporte de hombres para sus guerras, del mismo modo que era práctica habitual el que, quien tenía capacidad para ello, alquilara los servicios de sus guerreros al rey por una cierta cantidad de dineros. Y siempre, cuando se hablaba de estas cuestiones, aparece una equívoca medida básica: La Lanza.

En multitud de crónicas encontramos referencias a la Lanza como unidad de combate en los ejércitos banderizos y medievales, sin que den más explicaciones a algo que obviamente ya conocían aquellos a los que se dirigían los escritos, pero que hoy nos puede resulta difícil comprender. Sí sabemos por asientos de la época, que a mediados del siglo XIV hidalgos guipuzcoanos rentaban sus lanzas por 1.500 maravedís anuales pero... ¿en qué consistía exactamente una Lanza?

En primer lugar, decir que una Lanza no era una cantidad exacta de soldados, sino un grupo operativo de combate, sin que se determinara de forma precisa el número de hombres que la habían de conformar.

La unidad militar por excelencia en la edad media era la caballería pesada. Es decir: un hombre montado sobre un potente caballo de guerra, vestido con armadura blanca y equipado de lanza, espada y arma de arzón (aquella que solía portar sujeta a los arreos de su caballo, las más habituales solían ser la espada bastarda, el hacha o el martillo de guerra) Ahora bien, un hombre así armado no es operativo sin una serie de ayudantes y colaboradores, del mismo modo que hoy un carro de combate no marcha nunca solo a la batalla, sino protegido y escoltado por sus servidores y escuadra de apoyo. Pues bien, lo mismo ocurría con un caballero armado. Por norma, iría acompañado de un escudero igual de armado que él, más dos o tres jinetes equipados a la ligera que se encargarían de los caballos de repuesto, palafrenes e impedimenta, a más de cubrirles en los enfrentamientos.

Bueno, a estas alturas ya tenemos que una Lanza habría de consistir en uno o dos caballeros pesados y dos o tres equipados a la jineta (otro día hablaremos sobre la caballería ligera y pesada y sus diferencias). Ahora bien, caballero sin apoyo de infantes es caballero perdido. Así, en varias notas militares de viaje nos encontramos con que todo caballero que marchaba a la guerra llevaba consigo un pequeño contingente de peones a los que asignaban diferentes funciones. En la época de las guerras de bandos solían ser aproximadamente unos once hombres de armas de los que seis se equipaban con lanzas y el resto de ballestas. A estos habría que añadir los criados personales y pajes de los hidalgos que en caso de necesidad supongo también podrían empuñar un arma.

Por lo tanto, podemos aventurarnos a conjeturar que lo que tan generosamente pagaban los reyes castellanos o navarros era una unidad de combate totalmente equipada y bien entrenada, de entre 14 a 20 hombres, compuesta de caballería pesada apoyada por la caballería ligera e infantería, más su propio equipo de logística.

En resumen: un diminuto ejército al completo .

Besamanos a Fernando V por los vizcainos en 1476

Besamanos a Fernando V por los vizcainos en 1476
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Bilbao en el siglo XV

Bilbao en el siglo XV
Así se supone que podía ser Bilbao a finales de la Edad Media

Casa torre de Etxaburu (fotografía de Txemi Ciria Uriarte)

Casa torre de Etxaburu (fotografía de Txemi Ciria Uriarte)
La casa, origen del linaje, razón de ser de los bandos

Espada de mano y media, también llamada espada bastarda - 1416

Espada de mano y media, también llamada espada bastarda - 1416
Armas de lujo para los privilegiados de la tierra

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