Bienvenid@ este Blog, que pretende ser lugar de encuentro para todos los amantes de la edad media y sus gentes. Aquí hablaremos de cómo vivían, luchaban y morían aquellas gentes a las que toco vivir durante la edad media en esta Tierra Amarga.

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Tierra amarga, tierra de Banderizos

Este nuevo blog de Iñaki Uriarte -y de todos aquellos que quieran participar en él-, nace con el propósido de convertirse en un pequeño rincón donde exponer noticias, ideas y teorías sobre la edad media, los banderizos, sus luchas y su tiempo.
Un tablón donde colocar esos datos que los eruditos normalmente sobreentienden y que a mí personalmente, como simple aficionado, son los que realmente me interesan. Para mí, hablar de los Banderizos es conocer sus métodos de lucha, sus armas, la importancia que para aquellos hombres podía tener su cabalgadura. Es tratar de entender cómo vivían y qué comían, sus vestidos y sus casas, su tiempo y sus penurias.
Por eso trataremos de colgar anécdotas sobre las banderías, los nombres de los más violentos banderizos, sus peleas y las guerras en que participaron.

Sin miradas tendenciosas, con veracidad, pero también con la curiosidad de quien está vivo y con la ilusión de quien aún recuerda los cuentos escuchados en su niñez sobre guerreros armados de punta en blanco galopando hacia el enemigo sobre su caballo bridón.

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La novela

La novela
Una historia de aventuras, caballeros medievales y oscuros asesinos en serie

Y su trailer

martes, 26 de enero de 2010

Tierra amarga se transforma en un sueño hecho realidad.

Este blog nació, como ya he dicho, por satisfacer una inquietud personal respecto a la edad media, y más exactamente sobre aquél período fronterizo donde ésta moría para dar paso a lo que dieron en llamar el Renacimiento. Años de cambios convulsos que favorecieron las luchas entre linajes, sociedades y agrupaciones comerciales por toda Europa.

Fue este interés por el medioevo y las luchas de bandos el que -de esto hace ya más de dos años- me llevó a pasar al papel las muchas notas tomadas durante mis lecturas. Todas estas anotaciones fueron poco a poco adquiriendo la forma, más o menos coherente, de la vida diaria del hombre medieval entremezclada con una serie convulsa de violentas acciones protagonizadas por las poderosas familias banderizas. En aquella época, las guerras de bandos impregnaban lo cotidiano y convertían la ya de por sí dura existencia de collazos y campesinos en un infierno donde la supervivencia resultaba en sí misma el mayor triunfo posible.

Tanto me cautivaron aquellas notas garrapateadas en folios y fichas que, casi sin pretenderlo, acabaron tomando forma de novela. Con la inconsciencia del novato envié mis escritos a una editorial. Ahora, ediciones Pàmies me ofrece la posibilidad de publicarla en su colección de novela histórica. Lógicamente he aceptado su ofrecimiento y en breve, espero que este mismo año, saldrá al mercado una novela negra, ambientada en tierras de banderizos, firmada por Iñaki Uriarte y titulada Tierra Amarga.

viernes, 8 de enero de 2010

Batallas medievales en la villa de Castro Urdiales y su pedanía de Sámano

Completando el anterior artículo, pasemos al relato de algunos sucesos protagonizados por Lope García de Salazar y acaecidos en la villa de Castro Urdiales y su pedanía de Sámano -hoy tierras cántabras-, que nos pueden dar una idea del potencial militar de que disfrutaban a finales de la edad media nuestros caballeros hijosdalgo.

Al transcribir, resumo las palabras del cronista:

En el año del señor de 1445 Juan de Arós solicitó la ayuda de Lope García de Salazar para enfrentarse a las familias Marroquín y Amorós, rivales de su familia y poderosos en Castro. A su pedido, Lope García le envió 50 hombres, que combatieron en la villa, casa por casa, durante dos meses. Al tiempo, ambos bandos se desafiaron a pelea sobre la lomba de Santullán. Para el desafío los Marroquines llamaron a sus parientes de Gules, Esqueras, Jebaja y Soba, a los Velascos de Mena, a los de Salcedo y Gordojuela (hoy Gordexola) hasta juntar más de mil hombres. Por su parte, Lope García llevó al enfrentamiento a sus parientes de Somorrostro, Portugalete, Baracaldo, Galdames y Sopuerta y a Pero Fernández de Salcedo, Pero Ferrández de Murga , Juan de Salcedo de la Cuadra y a Martín Sánchez de Palacio, a más de sus parientes de Aedo, Carranza y de Lezama, hasta juntar un total de 1.600 hombres bien armados. Todos allí acantonados, subieron un día los de Salazar a la citada loma de Santullán, y desde ella retaron a sus enemigos tirando truenos y haciendo sonar sus bocinas hasta la hora nona. Pero los Marroquines no acudieron al desafío. Por el contrario, atacaron con 500 hombres a los Amoroses en Castro ante lo que Lope García hubo de dejar en Santullán a los de Velasco y para marchar a toda prisa sobre la villa con 1.500 de los suyos. Pasando por el arenal, llegó hasta el barrio de los de Amorós y junto a ellos peleó muy reciamente contra sus enemigos recuperando no solo el barrio, sino también las torres de Vitoria y del castillo. Bajo la presión de las dos huestes coaligadas, se encerraron los Marroquines en la iglesia de Santa María, pero faltándoles de comer hubieron de solicitar pleitesía al de Salazar para que los dejara salir.

Años más tarde, ya en 1448, más que hartos los Marroquines del bueno de Salazar, que los acosaba por todas las tierras de Castro Urdiales, amenazaron a su señor, el conde de Haro, con desnaturalizarse de la casa de Velasco y pasarse al bando de Salazar si no les socorría contra éste.
Ante tamaña amenaza, el de Haro envió a Fernando de Velasco de Mena con 300 hombres de caballo y 5.000 de a pie, llegados de Trasmiera, Visio, Soba, Ruesga, Losa y Valdegovía. Se les añadieron otros 800 hombres de la casa de Ayala aportados por Pero Lopez de Ayala, Lope de Salcedo y los Aedo de Balmaseda. Ante semejante ejército, Lope García de Salazar solicitó ayuda a los Negrete, Oñez y Salazar, pero solo acudieron en su ayuda los de Asúa y Leguizamón, que enviaron 300 hombres fuertemente armados, que Lope añadió a los 2.000 hombres de que disponía en su propio solar. Con su ejército de 2.300 hombres, llegó hasta Avellaneda y se aposentó en el Carral, pero como supo que Ferrando de Velasco marchaba hacia Santullán, corrió hacia esta localidad. Los de Velasco asentaron su real en Lavaliega y durante días se estuvieron enfrentando ambos ejércitos en pequeñas escaramuzas de saetas. Pero no tardaron en llegar al de Salazar noticias de que Pero de Avendaño, Pero Velas de Guevara, Martín Ruiz de Arteaga y Martín Ruiz de Gamboa se acercaban a la villa de Portugalete con multitud de gentes de Bilbao. Temiendo que atacaran su torre de Somorrostro, abandonó el campo y marchó a defender la casa de su apellido. Al levantar Lope García de Salazar su campamento, Fernando de Velasco pasó por las Muñecas para entrar en Santullán y en Castro, donde tomó las casas de Salazar e hizo mucho daño en todas las posesiones que allí tenía.

jueves, 7 de enero de 2010

De la capacidad militar de aquellos caballeros medievales a los que luego dieron en llamar "banderizos"

Cuando hablamos de las luchas de bandos solemos obviar un dato que es por sí mismo extraordinario: La capacidad militar de que hacían gala los jauntxos en sus contiendas.

Si repasamos las Bienandanzas de Lope de Salazar –y en estos casos Don Lope es preciso como todo buen profesional– nos encontramos con algunos datos realmente escalofriantes: En Villatomín, en unas disputas por tierras en Castilla la Vieja, Ferrand Sánchez de Velasco se enfrentó con 300 caballeros apoyados por 5.000 peones, a los 200 hombres de a caballo y 3.500 de a pie que tenían los gamboinos de Guipúzcoa y de las Encartaciones, entre los que se encontraban Lope García de Salazar junto a 60 de sus hijos a caballo. (No, no es una errata, el tal Lope, antecesor del cronista de las Bienandanzas, “huvo 120 hijos e hijas bastardos, porque tenía gracia de preñar a toda mujer moza.” Sociable que era el mozo... (libro XXI pag. 116-17))

En otro escrito, nos encontramos con que en 1468, Juan de Avendaño reune en Elorrio 1.200 hombres junto a 150 de a caballo, a más de lombardas mayores y menores (libro XXII, pag. 219-35). En esa misma batalla, Lope García de Salazar –esta vez el cronista– enfrenta al de Avendaño 4.000 hombres y 80 de a caballo. Poco más adelante vemos que en ese mismo año Mujica y Butrón reunen contra el mismo Avendaño 4000 infantes y 150 jinetes con bombardas construidas en Santander (libro XXII pag. 220-1).

Para poder hacernos una idea de lo que un ejército de estas proporciones suponía en la época, podemos buscar referencias en otros ejércitos mejor considerados por la historia oficial. Por poner un ejemplo:

El Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, inició la conquista de Nápoles en 1495 (es decir, apenas 27 años más tarde) con 6.000 infantes y 700 jinetes ligeros, y para la toma de Ostia –el puerto de Roma– le bastaron 1.500 infantes, 300 jinetes ligeros y unas pocas piezas de artillería. Incluso más adelante, ya en 1529, un ejército de 400 caballos, 1.500 infantes y 4 piezas de artillería, le bastaron al de Orange para sitiar la ciudad de Florencia.

Nos encontramos pues con que las grandes familias banderizas, en sus enfrentamientos, eran capaces de alzar en un tiempo sorprendentemente corto un verdadero ejército de hombres perfectamente equipados y curtidos en múltiples batallas y escaramuzas. Y no olvidemos que el de Córdoba llevó a Nápoles únicamente caballería ligera, mucho más económica y fácil de equipar que la caballería pesada, mientras que en la batalla de Elorrio se encontraban al menos varios de los hijos de Salazar y algunos otros hidalgos de ambos bandos equipados de punta en blanco, es decir, con armadura pesada, la unidad militar por excelencia en la edad media. Un ejercito de 5.000 infantes equipados, 300 jinetes pesados y ligeros, más sus piezas de artillería, a finales de la edad media, era un ejército considerable, capaz de sitiar grandes ciudades o enfrentarse con posibilidades a cualquier rey de la época. Razón más que suficiente para que los reyes castellanos tuvieran tanto “amor” como cuidado para con sus “fieles” caballeros vizcaínos. (Aquí, para no herir susceptibilidades, recordar que en la época, era habitual llamar vizcaínos tanto a los habitantes de los actuales territorios de Vizcaya como a los de Guipúzcoa y buena parte de Álava)

Por no hacer demasiado extensa esta nota, en otro post aparte resumiré un par de ejemplos ocurridos en la villa de Castro Urdiales, de la que nuestro insigne cronista era merino, y que nos narra en su libro XXIV.

Besamanos a Fernando V por los vizcainos en 1476

Besamanos a Fernando V por los vizcainos en 1476
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Bilbao en el siglo XV

Bilbao en el siglo XV
Así se supone que podía ser Bilbao a finales de la Edad Media

Casa torre de Etxaburu (fotografía de Txemi Ciria Uriarte)

Casa torre de Etxaburu (fotografía de Txemi Ciria Uriarte)
La casa, origen del linaje, razón de ser de los bandos

Espada de mano y media, también llamada espada bastarda - 1416

Espada de mano y media, también llamada espada bastarda - 1416
Armas de lujo para los privilegiados de la tierra

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